Lesiones silenciosas en actividades deportivas
Glosario.
Denervación.- Interrupción de
una vía nerviosa, quedando cortada o reducida la transmisión de impulsos
nerviosos por esa vía. Puede ser por una escisión del nervio o por un fármaco
bloqueante.
Distal.- Se refiere a
partes del cuerpo alejadas del centro. Por ejemplo, la mano es distal al
hombro. El pulgar es distal a la muñeca.
Epicóndilo.- Ubicado en la
parte externa lateral de la articulación del codo, es el lugar donde se
insertan los músculos extensores de la muñeca.
Epicondilitis (Codo de tenista).- Inflamación
dolorosa de los músculos, tendones y tejidos subyacentes del codo. Es
debida a un sobre esfuerzo y una tensión repetida sobre el antebrazo, cerca del
epicóndilo humeral. Esta contracción repetitiva de las fibras musculares del
antebrazo crea una tensión en los puntos de inserción de los tendones con el
hueso.
Facículo.- Pequeño haz de
fibras, ya sean nerviosas, tendinosas o musculares.
Inervación.- 1) En anatomía,
distribución de los nervios y fibras nerviosas hasta un órgano o una parte del
cuerpo. 2) Acción del sistema nervioso sobre los órganos del cuerpo mediante la
transmisión de impulsos nerviosos.
Interóseo.- Relativo a un área
situada entre huesos o a una estructura, como puede ser un ligamento, que
conecta dos huesos.
Lipoma.- Tumor benigno
formado por la proliferación de tejido celular graso subcutáneo.
Miositis osificante.- Es un crecimiento
anormal de tejido óseo en el músculo (en algunos casos tendones, ligamentos y
fascias) por lo general puede estar asociada a un traumatismo la cual es
denominada Miositis Osificante Traumática o Post-Traumática (MOT) o no y es
denominada Miositis Osificante Circunscrita (MOC) en términos médicos es una
formación metaplásica de hueso en un tejido no óseo.
Pronación.- Consiste en un
movimiento del codo y del brazo con el fin de que la mano pueda volverse hacia
abajo (rotación interna).A nivel del pie, consiste en dirigir la planta del pie
hacia el exterior (rotación externa).
Pronosupinación.- Es el
conjunto de movimientos que facilitan la rotación de una parte de un
miembro. La pronosupinación incluye dos movimientos: la pronación y
la supinación.
Supinación.- Se caracteriza por
los movimientos inversos a la pronación: una rotación externa de la mano
(la palma de la mano gira hacia arriba) y una rotación interna del pie (la
bóveda plantar gira hacia el interior).
Lesiones silenciosas en
actividades deportivas
Las lesiones, en personas con actividad física permanente, habitualmente se asocian a dicha acción, Rivas et. al [3] ; existen diversos tipos de heridas, desde grados leves o moderados hasta estados de mayor gravedad, pasando por contusiones, desgarres, fisuras y fracturas en huesos, hasta rupturas de ligamentos e inclusive tendones. Las lesiones causadas presentan síntomas que el deportista puede identificar antes o en el mismo instante en que ocurre el inconveniente; no obstante, en ocasiones la persona no es capaz de prevenir, ni de tratarse adecuadamente por su ignorancia, negligencia y auto-medicación. Si bien el cuerpo humano es capaz de auto-regenerarse, cuando no atendemos sus mensajes, somos susceptibles a reunir las condiciones para encontrarnos en un estado degenerativo de nuestra salud.
Experiencia personal.
En el año 2004, durante un entrenamiento de baloncesto, sufrí una caída al intentar obstruir el lanzamiento de uno de los postes de la quinteta contraria; había recibido la indicación del entrenador de estorbar los tiros de tres puntos que los pivotes intentaran realizar, con la intensión de mantener a nuestra gente alta en buena posición reboteadora. Siendo yo armador, estaba habituado a presionar a los tiradores desde la altura de la línea de tiro libre hacia la mitad de la cancha; sin embargo, en esa ocasión el tiro se realizó por la línea lateral derecha antes de llegar a la zona de la esquina, relatado con la perspectiva del ofensivo. Realizábamos una defensa de zona de la más comunes, 2-1-2, en la jugada precedente el balón se encontraba en el lado contrario a mi posición, no recuerdo si se realizó un pase cruzado o se generó un rebote, lo que tengo presente es que me desplacé desde el centro de la periferia de los tres puntos hacia el tirador, quien me aventajaba en altura aproximadamente unos 20 o 25 cm. Cuando me aproximé a él pensé que sería más fácil limitar su visibilidad que bloquearlo, así que estiré mi mano derecha en un salto con movimiento vertical y horizontal, lo cual no es recomendable pero es muy usual que el defensivo lo realice; él al advertir mi defensa decidió hacer un tiro en suspensión, cuando se sintió incomodado extendió su torso hacia atrás estirando uno de sus pies hacia adelante, Figura 1. Ambos teníamos la atención en el balón, así que nuestras trayectorias propiciaron que me tropezará con su pie, cayendo inmediatamente sobre mi brazo izquierdo, produciéndome un dolor intenso en mi muñeca. Intenté regresar de inmediato al entrenamiento; sin embargo, el dolor no me permitió seguir. A pesar de esta sensación tan intensa, mi antebrazo tenia no tenia un aspecto de haber sufrido una lesión, no existían moretones o huesos rotos. La semana siguiente, decidí sólo tomar pastillas para el dolor y anti-inflamatorias; por lo que no acudí a revisión con el doctor, por no considerar la lesión de gravedad, ignorando que esto cambiaría mi vida.
Figura 1.Tiro en suspensión, pierna derecha
extendida. Defensivo con posible trayectoria de contacto entre piernas.
|
Al siguiente día después del hecho, note
una pérdida de fuerza en mi mano, sobre todo cuando intentaba lanzar el balón
hacia la canasta, había disminuido el dolor pero no me era posible tirar,
inclusive si intentaba disparar desde la pintura. Como el fin del semestre
escolar, así como los torneos siguientes, estaban por terminar, decidí hablar
con el entrenador para dejar el equipo y poder recuperarme. Regrese a entrenar
pasados unos tres meses, ya no existía dolor, inicié con el trabajo de
gimnasio, lo cual fortaleció mi muñeca, ya que ahí fue donde se presentó la
sensación de dolor. De nuevo era capaz de realizar tiros, inclusive desde larga
distancia, aunque percibí dos detalles: El primero, cuando realizaba ejercicios
de pecho con barra y discos, sentadillas con barra recta o pantorrilla con
máquina desde una posición erguida; es decir, cargando el peso en los hombros,
sentía pequeñas descargas en mi nuca o en la espalda. El segundo, siempre me
identifique por ser ambidiestro, tenía un buen manejo de balón, driblaba con
ambas manos, realizaba coladas con ambos perfiles, pasaba con ambas manos, aún
en pases de larga distancia; de repente, comencé a perder el balón mientras
botaba, deje de encestar las coladas que eran habituales en mi manera de jugar;
esto me quitó confianza y me frustró.
Un día mientras saludaba a una amiga que
caminaba a lo lejos, lo cual también indistintamente podía realizar con ambas
manos, me dí cuenta de que mi dedo anular de la mano izquierda, la que sufrió
el golpe, no alcanzaba su posición completamente extendida, sólo un 80% de
extensión, eso me alarmo pero como ya no sentía dolor no le dí importancia.
Pasaron algunos meses más, cambie de residencia, comencé a vivir solo y lejos
de mi familia, tuve la necesidad de realizar los quehaceres de mi casa, así
como cocinar. La diferencia fue que lo hice en un ambiente semi-desértico,
siendo yo originario de un clima templado. Actividades como cocinar, lavar
trastes y exprimir ropa eran algo cotidiano, en ellas percibí más daño en mi
lesión hasta el grado de recibir descargas eléctricas por todo el cuerpo, era
posible sentir como se acumulaba la energía en una zona del cuerpo para ser
liberada en forma de descarga. A pesar de todo esto, ignoraba tanto este tipo
de lesiones que, un día arribo un huracán al sitio donde vivía, yo sentía mi
cuerpo electrificado, pensaba que debido a la cantidad de agua y a que estaba
mal aterrizado el circuito eléctrico de la casa, yo estaba recibiendo las
descargas por haberme recostado en la cama, pegado a la pared, lo cual no fue
así. Después de recibir descargas en antebrazo, espalda, nuca, cabeza, ojos,
piernas y coxis, la lesión se agravó al punto de poder extender los dedos
indice, medio y anular sólo en un 50%.
Al vivir todo lo relatado, consulte al Doctor, me diagnosticaron con un síndrome de compresión del nervio interóseo posterior de la mano izquierda. Se me comentó que había dejado pasar mucho tiempo, esto acarreo consigo daños irreversibles y que si no me atendía seguiría avanzando hasta perder la movilidad completa de mi mano; además, me explicaron que era algo muy inusual, que sólo ocurría en casos donde recibían navajazos o disparos en el antebrazo. También se me aconsejo sobre no dormirse encima de los brazos; es decir, poner la cabeza encima de los brazos o manos, porque de esta manera es posible atrofiar los nervios. Después de la liberación del nervio he tenido sensaciones muy diferentes, yo no sabía lo que era un dolor de cabeza, ahora vivo casi constantemente con ellos. En los primeros meses yo decía: "Es como si me hubieran tocado las cuerdas de mi cuerpo", refiriéndome a que me sentía tan sensible como cuando tocas una cuerda de guitarra, todo se amplifico, para no variar cuando existen cambios de temperatura en el ambiente, el nervio se irrita. Otro tema aparte es el estrés generado por las presiones, aunque a través de mi vida me he visto involucrado en diferentes tipos de situaciones de presión, debido a mi profesión he trabajado para la industria automotriz, una de las más exigentes. Esto ha traído consigo diferentes condiciones demandantes, he estado en escenarios donde se requieren soluciones inmediatas, a corto y medio plazo, así como a largo plazo; no obstante, sin importar los tiempos en la industria automotriz, lo que se te solicita para hoy -resulta que se requería para la semana anterior-. Por lo tanto, no se me ha diagnosticado como hipertenso, pero en al menos dos ocasiones mi presión era alta. El último de mis síntomas fue vértigo causado por estrés y fatiga, lo relaciono a un colapso de mi sistema nervioso por el cansancio excesivo.
Anatomía del nervio interóseo posterior.
Nervio radial
De acuerdo a Neculhueque et al. [2] el
nervio mixto que se origina de las raíces C5-T1, desde la axila pasa a la cara
posterior del brazo siguiendo el canal de torsión, después se ubica anterior al
epicóndilo, donde se divide en una rama sensitiva anterior y una rama motora
profunda o nervio interóseo posterior que rodea el cuello del radio.
El nervio radial se origina desde el
fascículo posterior del plexo braquial, procediendo a lo largo del surco radial
en una forma espiral y emergiendo cerca del codo, donde se divide en una rama
profunda (el nervio interóseo posterior) y una rama superficial (el nervio
radial superficial).
El nervio interóseo posterior (NIP) pasa
por debajo del arco supinador, continuando a través del túnel radial,
dividiéndose a sí mismo en una rama motora y una rama combinada. La rama motora
inerva los músculos extensores de los dedos y la palma, el extensor cubital del
carpo y el abductor largo de la palma. La rama combinada, a su vez, se divide
en una parte motora inervando los extensores del antebrazo profundo, y una
parte sensorial, la cual emerge en el aspecto radial de la muñeca.
Causas de compresión.
Albuquerque et al. [1] comentan que el síndrome de compresión del nervio interóseo posterior, también conocido como el síndrome supinador, es una condición resultante de la compresión de la rama profunda del nervio radial inmediatamente distal a la unión del codo, la cual puede producir parálisis parcial o total de los músculos extensores de los dedos y la palma.
Anatómicamente, hay cinco zonas potenciales para la compresión del NIP en su curso a través del túnel radial, representadas por bandas fibrosas próximas al radial principal: la arteria recurrente radial, la cual puede comprimir el nervio contra el radial principal (“La correa de Henry”); el origen tendinoso del brevis radial en el carpo extensor; la porción proximal del músculo supinador, cuando está en pronación completa (“Arcada de Fröhse); y la extremidad distal del músculo supinador.
Otras causas de la compresión del nervio,
tales como tumores (más comúnmente lipomas), cristales, procesos inflamatorios
(artritis reumatoide, tuberculosis), traumas (hematomas, miositis osificante) y
el ensanchamiento del tejido conectivo que puede producir síntomas y signos
similares. También puede ser relacionado a actividades de estrés y pronación
repetitiva, extensión del antebrazo y movimientos de flexión de la muñeca, como
se observa en los jugadores de tenis y violinistas, El síndrome de compresión del
NIP es a menudo confundido con epicondilitis lateral, o codo de tenista, el
cual puede ocurrir simultáneamente.
Síntomas.
Los síntomas son sólo
motores, se manifiesta de manera lenta y progresiva. No
obstante, tradicionalmente, los pacientes se quejan de dolor en el aspecto
lateral del codo, posiblemente dirigiendo a la parálisis parcial o total de los
dedos y la palma. En casos donde hay una denervación completa del nervio
interóseo posterior, la función del radial largo del carpo es usualmente preservada,
manteniendo movimientos de extensión y desviación radial de la muñeca. Lesiones
parciales son observadas cuando hay una compresión de un conjunto de
ramificaciones aisladas del NIP.
Tratamiento.
- Descompresión quirúrgica del NIP, por abordaje
anterior.
Referencias bibliográficas.
[1] Albuquerque J., Coimbra J., Chagas F. "Posterior Interosseous Nerve Compression Syndrome: Imaging Findings Highlights", American Journal of Medical Case Reports; Vol. 3 No.12, USA, 2015.
[2] Neculhueque X., Moyano A., Paolinelli C. "Neuropatías por Atrapamiento", Sociedad Chilena de Reumatología; Vol. 23 No.1, Chile, 2007.
[3] Rivas C., Romero A., Pérez M., López A., Pourtau M., Molina I., González J., Garcia A. "Bienestar psicológico, salud general, autonomía percibida y lesiones en futbolistas", Revista de Psicología del Deporte; Vol. 21 No.2, Murcia, 2012.
Lesiones silenciosas en actividades deportivas
Reviewed by Jorge Barrera
on
5:19 p.m.
Rating:
Reviewed by Jorge Barrera
on
5:19 p.m.
Rating:




No hay comentarios.